miércoles, 12 de julio de 2017

Sin que sirva de precedente


Sin que sirva de precedente, intentaré responder la nota con la que el pseudosindicato ADT responde a un escrito anterior mío. Veo que les ha molestado mi referencia al Sindicato Manos Limpias. ¿Qué puedo hacer?
Aclaro que R.B. son las iniciales de Ramón Bueno (¿verdad que casi todos lo habíais adivinado?), porque a pesar de que dicen conocer “quien soy” y de “dónde vengo”, cosa que a priori no tiene porqué ser mala,  dejan como en una nebulosa explicar “quién soy” y de “dónde vengo” me temo que NO con la intención de que imaginéis cosas buenas de mi.  Por el tono que usan, me pregunto cuanto me falta para ser advertido de que “se sabe dónde vivo y los itinerarios que hago”.
Esta es una primera diferencia, y no pequeña, que podríamos identificar entre yo y muchos otros trabajadores y trabajadoras como yo y estos pretendidos sindicalistas: ni sé quiénes son, ni sé de donde vienen, ni me preocupa lo más mínimo.
Se siembran dudas o se inventa información sobre alguna persona en particular cuando lo que se pretende NO es el debate de sus ideas, sino la descalificación  sin importar la forma y sin límites. Todo vale. Cuidado con las técnicas que se emplean, que tampoco son nuevas y explican un montón de cosas sobre lo que somos y hacia dónde vamos. “Una mentira repetida el número suficiente de veces acaba siendo La Verdad “Joseph Goebbels, responsable de propaganda del Partido Nazi.
Como ya he dicho, ni sé quiénes son, ni sé de donde vienen, ni además me resultaría de ninguna utilidad para enfrentarme al despropósito que representan sus acciones contra todos y todas (TODOS Y TODAS) las trabajadoras del ayuntamiento de Santa Coloma. Tampoco sé de donde sale que ellos y los que les dan la razón sean los únicos que han pasado las pertinentes pruebas de selección, porque sencillamente es mentira.
Y es en este ámbito en el que pueden despertar en mí algún interés: en la medida en que para defender sus particulares intereses son capaces de intentar provocar el enfrentamiento de todos contra todos y de dinamitar los intereses como trabajadores del resto de la plantilla. Hoy son unos y mañana serán y seremos otros. Si necesitan rehenes los tomarán de donde sea.
Han motivado mi interés en tanto que grupo que promueve actitudes tóxicas entre las personas y que divide a la plantilla. No me interesa saber quiénes son de uno en uno, porque nada personal tengo que aclarar en este tema.
Por eso  yo no he dado ningún crédito, ni he citado la información aparecida en varios escritos que se han publicado sobre ellos, con referencias personales a discutibles formas de acceso a los puestos que ocupan, a sus orígenes, incluso de relaciones políticas y familiares extralaborales, sobre sus enchufes y sus  deudas  con quienes mandan o han mandado… En fin, aunque yo sepa muchas cosas que “se dicen” de algunos de ellos…este no es mi estilo.  Veo que el de ellos sí. Si tuvieran material lo usarían. Pero no, solo pueden sembrar dudas.
Me da igual que sean cien o cien mil. La cantidad no provee a nadie de razón de forma automática. La razón se gana con las acciones. Es en sus maneras de hacer y en sus propuestas donde queda claro que no son otra cosa que un pseudosindicato. Utilizan unos conceptos nobles, patrimonio de todos los trabajadores y los ponen al servicio de fines impropios y egoístas que violentan las intenciones con las que los sindicatos fueron creados: la defensa de los trabajadores y trabajadoras.
No me toca a mí defender a CC.OO.  UGT. Precisamente por los casos citados y algunas otras actitudes hace algún tiempo, con muchísima pena, decidí, darme de baja del sindicato al que había pertenecido desde toda mi vida. Pero cuidado, esas corruptelas que citan no hacen buenos a los de la ADT.
Nos equivocaríamos muy poco si afirmamos que con los datos disponibles y con las maneras y planteamientos que les son propios a estos autodenominados sindicalistas, si en algún momento tuvieran una influencia parecida a la de los sindicatos de clase, nos íbamos a enterar de lo que es corrupción, porque a tenor de lo que dicen y hacen, parten ya de una inspiración moralmente corrupta.
Se empeñan en presentarse como los “defensores” de quienes no necesitamos defensa, por lo menos desde el único punto de vista que ellos “trabajan” que es el acceso a las plazas. Las personas que ocupamos plaza de funcionarios de carrera o de laborales fijos no les necesitamos para que salven nuestro honor, pero ellos están empeñados en “salvarnos” y presentarse como los justicieros de un agravio que no existe. De nuestros congelados sueldos y condiciones ni hablan.
Esta es una de sus grandes mentiras, que tendría su gracia, si no fuera porque para salvarnos a los que ya estamos salvados, condenan, insultan y desprecian  a aquellos y aquellas para los que si tendríamos que reclamar el fin de la precariedad en la que desempeñan su trabajo, desarrollado codo a codo con todos nosotros desde hace años.
Pero bueno, si hasta el gobierno del PP en Madrid, a los que estos llamados “sindicalistas” ya adelantan por la derecha, reconoce que más del 80% de la nueva convocatoria de empleo público en el Estado del próximo año, va a servir para consolidar en sus puestos a trabajadores y trabajadoras que llevan años de precariedad contractual.
Su segunda gran mentira, y la más cruel, es afirmar que la mayoría de los trabajadores contratados de manera precaria o interina no han pasado pruebas selectivas. Ya se ha insistido suficientemente en ello. No volveré a insistir. Ellos si Insistirán en la mentira tanto como sea necesario hasta que parezca verdad.
Contrasta la defensa que quieren aparentar de “los ciudadanos y ciudadanas, que ven limitadas sus posibilidades de acceso a un empleo público”, con el odio y el rencor que administran y fomentan contra trabajadores y trabajadoras que ya son víctimas de una mala gestión de la política de recursos humanos y forma de gestionar, que por otra parte no se ha inventado en Santa Coloma, y como se presentan a sí mismos como los defensores de la pureza democrática del Estado.
No, mirar, que busquen otro ámbito. Ni en el de la actividad sindical ni en el de la pureza democrática, ellos (sean quienes sean) me pueden enseñar absolutamente nada. Como ya he dicho otras veces, todo ese “discurso” sólo es parte de un argumentario utilizado con poquísima maestría, que pretende legitimar un secuestro, el de los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento de Santa Coloma, para mayor gloria y mayores ventajas de un grupúsculo que se autodenomina sindical y que dice querer “(…) destacar  el orgullo que sentimos por todos los funcionarios de carrera y por los laborales fijos de este ayuntamiento (…)”.
 La intención manipuladora de este argumento es tan evidente que provoca nausea. ¿Quiénes se creen que son  para sentirse orgullosos de mi o de mis compañeros y compañeras? ¿Desde qué pedestal nos hablan?
Por otra parte, a los que han sido maltratados por las condiciones de contratación, que les den y vamos a por ellos ¿no es eso?
Por eso hablo de un origen corrupto de su  planteamiento, porque los sindicatos fueron creados para apoyar a los trabajadores y trabajadoras más vulnerables y peor tratados y este “sindicato” plantea en este momento, justo lo contrario: salvemos (no se sabe bien de qué) a los que están bien posicionados y consolidados, de los que “nos sentimos orgullosos” (¿habrase visto semejante arrogancia?) y hagamos carne picada con quienes han sido maltratados y están instalados en la precariedad.
Es repugnante la manipulación y  el populismo barato de invocaciones como la que se hace a los “Compañeros y compañeras, no le debéis nada a nadie puesto que vosotros os lo habéis ganado a pulso derechos”, como si hubiera alguien que cuestionara ese hecho, como si alguien hubiera maltratado a los funcionarios de carrera (entre los que me encuentro) o a los laborales fijos, como si estos pseudosindicalistas, recién llegados al “sindicalismo”, fueran los padres de todas esas conquistas que invocan y que se han logrado tras años de trabajo y lucha mucho antes de que ellos llegaran. Sencillamente repugnante y considerándonos poco menos que débiles mentales.
En fin, y término, el escrito de la ADT no me ha hecho revisar ni una coma de mi anterior escrito. Me ratifico en la opinión de que estamos enredados en una situación que ha sido posible por la coincidencia en nuestro espacio laboral y en un mismo momento de tres factores que no resulta difícil identificar:

A) La existencia de una situación de precariedad acumulada y de irregularidades contractuales generadas por las prácticas de la Administración, que han generado una gran indefensión de los trabajadores y trabajadoras haciéndonos débiles como colectivo.
B)  La existencia de un grupo que con argumentos pseudosindicales, no ha tenido ningún escrúpulo en utilizar a los trabajadores y trabajadoras más vulnerables y hacerlos rehenes para afianzar los intereses personalísimos de sus integrantes.
C) Una tremenda incapacidad de los sindicatos mayoritarios y de clase de liderar desde un principio la búsqueda de soluciones justas y legales al desorden contractual, renunciando a un espacio de la acción sindical que, como cabía esperar, ha sido aprovechado por la mentira y oportunismo.

Métase todo ello en la coctelera, agítese durante unos meses y el caos está servido. Sírvase en cáliz. No es recomendable para el verano porque es muy difícil de enfriar.
Busquemos soluciones justas, razonables y legales. Se puede.
Orgullo de “quien soy” y “de dónde vengo”.
R.B.


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