Sin que sirva de precedente, intentaré responder la nota con la que el
pseudosindicato ADT responde a un escrito anterior mío. Veo que les ha
molestado mi referencia al Sindicato Manos Limpias. ¿Qué puedo hacer?
Aclaro que R.B. son las iniciales de Ramón Bueno (¿verdad que casi todos lo
habíais adivinado?), porque a pesar de
que dicen conocer “quien soy” y de “dónde vengo”, cosa que a priori no
tiene porqué ser mala, dejan como en una
nebulosa explicar “quién soy” y de “dónde vengo” me temo que NO con la
intención de que imaginéis cosas buenas de mi.
Por el tono que usan, me pregunto cuanto me falta para ser advertido de
que “se sabe dónde vivo y los itinerarios que hago”.
Esta es una primera diferencia, y no pequeña, que podríamos identificar entre
yo y muchos otros trabajadores y trabajadoras como yo y estos pretendidos
sindicalistas: ni sé quiénes son, ni sé de donde vienen, ni me preocupa lo más
mínimo.
Se siembran dudas o se inventa información sobre alguna persona en
particular cuando lo que se pretende NO es el debate de sus ideas, sino la descalificación
sin importar la forma y sin límites.
Todo vale. Cuidado con las técnicas que se emplean, que tampoco son nuevas y
explican un montón de cosas sobre lo que somos y hacia dónde vamos. “Una
mentira repetida el número suficiente de veces acaba siendo La Verdad “Joseph Goebbels,
responsable de propaganda del Partido Nazi.
Como ya he dicho, ni sé quiénes son, ni sé de donde vienen, ni además me
resultaría de ninguna utilidad para enfrentarme al despropósito que representan
sus acciones contra todos y todas (TODOS Y TODAS) las trabajadoras del
ayuntamiento de Santa Coloma. Tampoco sé de donde sale que ellos y los que les
dan la razón sean los únicos que han pasado las pertinentes pruebas de
selección, porque sencillamente es mentira.
Y es en este ámbito en el que pueden despertar en mí algún interés: en la
medida en que para defender sus particulares intereses son capaces de intentar
provocar el enfrentamiento de todos contra todos y de dinamitar los intereses
como trabajadores del resto de la plantilla. Hoy son unos y mañana serán y
seremos otros. Si necesitan rehenes los tomarán de donde sea.
Han motivado mi interés en tanto que grupo que promueve actitudes tóxicas entre
las personas y que divide a la plantilla. No me interesa saber quiénes son de
uno en uno, porque nada personal tengo que aclarar en este tema.
Por eso yo no he dado ningún crédito,
ni he citado la información aparecida en varios escritos que se han publicado
sobre ellos, con referencias personales a discutibles formas de acceso a los
puestos que ocupan, a sus orígenes, incluso de relaciones políticas y
familiares extralaborales, sobre sus enchufes y sus deudas
con quienes mandan o han mandado… En fin, aunque yo sepa muchas cosas
que “se dicen” de algunos de ellos…este no es mi estilo. Veo que el de ellos sí. Si tuvieran material
lo usarían. Pero no, solo pueden sembrar dudas.
Me da igual que sean cien o cien mil. La cantidad no provee a nadie de
razón de forma automática. La razón se gana con las acciones. Es en sus maneras
de hacer y en sus propuestas donde queda claro que no son otra cosa que un
pseudosindicato. Utilizan unos conceptos nobles, patrimonio de todos los
trabajadores y los ponen al servicio de fines impropios y egoístas que violentan
las intenciones con las que los sindicatos fueron creados: la defensa de los
trabajadores y trabajadoras.
No me toca a mí defender a CC.OO.
UGT. Precisamente por los casos citados y algunas otras actitudes hace
algún tiempo, con muchísima pena, decidí, darme de baja del sindicato al que
había pertenecido desde toda mi vida. Pero cuidado, esas corruptelas que citan no
hacen buenos a los de la ADT.
Nos equivocaríamos muy poco si afirmamos que con los datos disponibles y
con las maneras y planteamientos que les son propios a estos autodenominados
sindicalistas, si en algún momento tuvieran una influencia parecida a la de los
sindicatos de clase, nos íbamos a enterar de lo que es corrupción, porque a
tenor de lo que dicen y hacen, parten ya de una inspiración moralmente
corrupta.
Se empeñan en presentarse como los “defensores” de quienes no necesitamos
defensa, por lo menos desde el único punto de vista que ellos “trabajan” que es
el acceso a las plazas. Las personas que ocupamos plaza de funcionarios de
carrera o de laborales fijos no les necesitamos para que salven nuestro honor,
pero ellos están empeñados en “salvarnos” y presentarse como los justicieros de
un agravio que no existe. De nuestros congelados sueldos y condiciones ni hablan.
Esta es una de sus grandes mentiras, que tendría su gracia, si no fuera
porque para salvarnos a los que ya estamos salvados, condenan, insultan y
desprecian a aquellos y aquellas para
los que si tendríamos que reclamar el fin de la precariedad en la que
desempeñan su trabajo, desarrollado codo a codo con todos nosotros desde hace
años.
Pero bueno, si hasta el gobierno del PP en Madrid, a los que estos llamados
“sindicalistas” ya adelantan por la derecha, reconoce que más del 80% de la nueva
convocatoria de empleo público en el Estado del próximo año, va a servir para
consolidar en sus puestos a trabajadores y trabajadoras que llevan años de
precariedad contractual.
Su segunda gran mentira, y la más cruel, es afirmar que la mayoría de los
trabajadores contratados de manera precaria o interina no han pasado pruebas
selectivas. Ya se ha insistido suficientemente en ello. No volveré a insistir. Ellos
si Insistirán en la mentira tanto como sea necesario hasta que parezca verdad.
Contrasta la defensa que quieren aparentar de “los ciudadanos y ciudadanas,
que ven limitadas sus posibilidades de acceso a un empleo público”, con el odio
y el rencor que administran y fomentan contra trabajadores y trabajadoras que
ya son víctimas de una mala gestión de la política de recursos humanos y forma
de gestionar, que por otra parte no se ha inventado en Santa Coloma, y como se presentan
a sí mismos como los defensores de la pureza democrática del Estado.
No, mirar, que busquen otro ámbito. Ni en el de la actividad sindical ni en
el de la pureza democrática, ellos (sean quienes sean) me pueden enseñar
absolutamente nada. Como ya he dicho otras veces, todo ese “discurso” sólo es
parte de un argumentario utilizado con poquísima maestría, que pretende
legitimar un secuestro, el de los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento
de Santa Coloma, para mayor gloria y mayores ventajas de un grupúsculo que se
autodenomina sindical y que dice querer “(…) destacar el orgullo que
sentimos por todos los funcionarios de carrera y por los laborales fijos de
este ayuntamiento (…)”.
La intención manipuladora de este
argumento es tan evidente que provoca nausea. ¿Quiénes se creen que son para sentirse orgullosos de mi o de mis
compañeros y compañeras? ¿Desde qué pedestal nos hablan?
Por otra parte, a los que han sido maltratados por las condiciones de
contratación, que les den y vamos a por ellos ¿no es eso?
Por eso hablo de un origen corrupto de su planteamiento, porque los sindicatos fueron
creados para apoyar a los trabajadores y trabajadoras más vulnerables y peor
tratados y este “sindicato” plantea en este momento, justo lo contrario: salvemos
(no se sabe bien de qué) a los que están bien posicionados y consolidados, de
los que “nos sentimos orgullosos” (¿habrase visto semejante arrogancia?) y
hagamos carne picada con quienes han sido maltratados y están instalados en la
precariedad.
Es repugnante la manipulación y el
populismo barato de invocaciones como la que se hace a los “Compañeros y
compañeras, no le debéis nada a nadie puesto que vosotros os lo habéis ganado a
pulso derechos”, como si hubiera alguien que cuestionara ese hecho, como si
alguien hubiera maltratado a los funcionarios de carrera (entre los que me
encuentro) o a los laborales fijos, como si estos pseudosindicalistas, recién
llegados al “sindicalismo”, fueran los padres de todas esas conquistas que
invocan y que se han logrado tras años de trabajo y lucha mucho antes de que
ellos llegaran. Sencillamente repugnante y considerándonos poco menos que
débiles mentales.
En fin, y término, el escrito de la ADT no me ha hecho revisar ni una coma
de mi anterior escrito. Me ratifico en la opinión de que estamos enredados en
una situación que ha sido posible por la coincidencia en nuestro espacio
laboral y en un mismo momento de tres factores que no resulta difícil identificar:
A) La existencia de una situación de precariedad
acumulada y de irregularidades
contractuales generadas por las prácticas de la Administración, que han
generado una gran indefensión de los trabajadores y trabajadoras haciéndonos
débiles como colectivo.
B) La existencia de un grupo que con
argumentos pseudosindicales, no ha tenido ningún escrúpulo en utilizar a los
trabajadores y trabajadoras más vulnerables y hacerlos rehenes para afianzar
los intereses personalísimos de sus integrantes.
C) Una tremenda incapacidad de los sindicatos
mayoritarios y de clase de liderar desde un principio la búsqueda de soluciones
justas y legales al desorden contractual, renunciando a un espacio de la acción
sindical que, como cabía esperar, ha sido aprovechado por la mentira y
oportunismo.
Métase todo ello en la coctelera, agítese durante unos meses y el caos está
servido. Sírvase en cáliz. No es recomendable para el verano porque es muy
difícil de enfriar.
Busquemos soluciones justas, razonables y legales. Se puede.
Orgullo de “quien soy” y “de dónde vengo”.
R.B.
