Si eres un trabajador o trabajadora municipal no afiliada a ningún
sindicato, pero que votaste en las elecciones sindicales (la
mayoría de nosotros), debes saber que:
- Gracias a tu voto (y no sólo al de sus afiliados) los delegados/as de personal son lo que son.
- La posición desde la que negocian con la empresa los diferentes asuntos la obtuvieron con tu voto y el de todos los trabajadores que participaron en las elecciones.
- Una vez elegidos han secuestrado nuestro voto y lo han puesto al servicio exclusivo de sus afiliados (y ni siquiera de todos).
- En las elecciones sindicales ningún sindicato de los que se presentaron advirtieron a los electores y electoras que su actuación seria de eficacia limitada y referido solo a afiliados. No le hubiéramos votado, claro.
- Están firmando cosas (en positivo y en negativo) que nos afectan a todos, pero consultando sólo a sus afiliados.
- Deberían tener la obligación de representar, informar y rendir cuentas ante todos los electores y electoras. Sólo lo hacen ante sus afiliados.
- Los privilegios de los que gozan, pagados por todos y todas, (horas sindicales, locales, subvenciones...) sólo son legítimos si los ponen al servicio de todos los trabajadores y trabajadoras (afiliados o no). Si hacen un uso excluyente solo para sus POCOS afiliados, se convierten en privilegios ilegítimos.
- “La mujer del Cesar no basta con que sea honrada. Además tiene que parecerlo” Esta máxima que debería estar en el ánimo de cualquier sindicalista honrado/a, aquí ni se lo plantean.
- Demasiados sindicalistas y gente próxima son “agraciados” con “los cambios en positivo” que se negocian. Un porcentaje que no se corresponden con los porcentajes de afiliación sindical. O todos ellos y ellas son “elegidos entre los mejores” (que no lo son) o no tenemos más remedio que pensar que alguna cosa no se está haciendo considerando el Interés General, porque las cuentas no salen. Si además descontamos los caso más que identificables que en cada acuerdo tienen que “quedar arreglados” por cuenta de la empresa... lo que queda para los que siempre pierden es... nada.
Ahora que están de moda los “referéndums revocatorios”, las
“cuestiones de confianza” y que todos vemos claro para que se sometan a
ellos gobernantes de aquí y de allá, acaso sería momento de activar cualquier
posibilidad revocatoria de esta situación sindical que no cumple ni los mínimos
estándares de representación democrática.
Y tanto da que fueran o no elegidos en su día. La honestidad, la
honradez y la vocación democrática no sólo se expresa en la forma de acceder a
la función de representación, sino que sobre todo se demuestra en el desarrollo
de esa función, y aquí sí que suspenden.
La situación es tan grave, que no son uno ni dos
trabajadores y trabajadoras que se están planteando seriamente la
superación de esta forma verticalizada de sindicalismo y la reconstrucción
de un espacio sindical democrático y de clase, donde la afiliación no sea fruto del
chantaje (“o te afilias o te abandonamos a tu suerte”) sino de un proceso de
proximidad y respeto ganado a pulso.
Veremos.
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